Qué menos que…

Agradeciendo.

Me parece una bonita y sencilla manera de empezar. Lo que ya me parece menos sencillo es decidir a quién… porque cada persona en mi vida ha contado, cuenta y contará siempre. Y cada lugar. Y cada momento y cada todo. Así que confiando en esas cosas del cuántico, que todo lo cuan-tiene y en ese preciso inconsciente que todo lo sabe, vaya desde aquí mi más sincera y profunda gratitud: a Ti. Por tu perfecta imperfección, por tu manifiesta generosidad y por tu certera conveniencia. Pero sobre todo quiero darte las gracias por tu inconmensurable valor… Porque se requieren unos índices indefinibles de osadía para venir a acompañarme a jugar este jueguecito que ya se ha puesto candente… Si andas por aquí, por estos lares, significa que o te sobran arrestos o te faltan circuitos o ambas cosas a la vez y en cualquier caso, me caes bien. Porque saberte por ahí hace que me encuentre mucho mejor. Así que aprovecho ahora para mandarte un cordial saludo, darte la bienvenida, reconocerte y agradecerte con un sincero abrazo, en mi nombre y en nombre de toda la especie humana. Por si luego se me olvida. Es un alto honor, master gamer.

Y ahora… al pedazo de lío! 🙂

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